
Hoy vamos a centrarnos en un slasher de presupuesto modesto que incluye de trasfondo una historia de amor bastante interesante. La película está inspirada muy libremente en un relato de Edgar Allan Poe titulado “El Cuervo”, archiconocido por los amantes de la literatura de horror.

La historia comienza con una antigua leyenda, una masacre misteriosa que ocurrió hace años en una lujosa mansión. En ella, unos chicos se disponen a organizar una fiesta de máscaras ya situados en la época actual. Sin que nadie lo advierta y durante los preliminares al evento, aparece alguien con un arma blanca muy peligrosa y afilada oculto tras una careta de cuervo. Este personaje asesina a dos jóvenes homosexuales brutalmente unas horas antes de que los invitados acudan en masa al antiguo caserón para la celebración oficial del fiestorro.

La noche llega y en estos casos, los invitados suelen echar en falta a los ausentes pero como suele ocurrir al principio no le dan mucha importancia a nada. La auténtica preocupación aparece cuando el cuervo empieza a reducir drásticamente la lista de invitados apuñalando y degollando a todo gay que se le cruza. Además Roderick que es el organizador de la fiesta, comienza a recibir llamadas extrañas. Para más inri, su ex-novio aparece con sus amigos para joder la marrana. A todo esto aparece un viejales lanzando advertencias amenazadoras por doquier. La lista de posibles sospechosos para todos los marrones que están ocurriendo aumenta. ¿Quién está haciendo todo eso? ¿Será el ex-novio cabreado? ¿Será el vejete? ¿Será uno de los invitados o un desconocido?

La tensión aumenta y es entonces cuando los protagonistas empiezan a devanarse el seso para descubrir la identidad del macabro criminal. Por una parte tenemos al viejales que está obsesionado con la masacre ocurrida hace años atrás y por otra tenemos a Drake, el ex-novio de Roderick. Uno de los amigos del ex de Roderick que se ha quedado finalmente en la fiesta aprovecha para contar la historia del romance entre estos dos. Por lo visto, el pobre Roderick fue traicionado y abandonado por Drake, el chico al que se entregó al instante y amó ciegamente.

El pobre Roderick se quedó destrozado tras la ruptura y para colmo Drake se dedicó a mariposear por ahí con otro tio delante de sus narices. Sin embargo; Roderick ni corto, ni perezoso, sacó a la luz el pasado oculto de Drake delante de sus amigas (dos maricas malas) dejando a este a la altura del betún. De ahí el cabreo padre que lleva. Por lo visto es algo bastante común en los ex-novios, encima de que te dejan y te ponen a caer de un burro entre los amigos comunes, luego son ellos los que se indignan encima pero volvamos a la película.

Pues eso, como podeis ver esta historia tiene de todo un poco. Sangre, crímenes, sexo, plumas, máscaras, chulazos, amor, drama, novios macarras, etcétera. No falta de nada. Aunque al principio la historia es algo irregular y bastanta erótico-festiva, en el segundo tramo la cosa levanta y mejora argumentalmente llevando al espectador a varios giros finales que os dejarán con las bragas abajo y el chirri pegado a la butaca boquiabiertos.

Título Original: “The Raven” – Año: 2007 – Género/Subgénero: Slasher, romance, erotismo – Director: David DeCoteau – Reparto: André Velts, Rick Armando, Traverse Le Goff, Litha Booi, Joy Lucelle De Gee, André Dellow y Tristan McConnell entre otros.
